martes, 6 de octubre de 2009

Los mayos que quedaron en la historia.



Hace más de 40 años un movimiento ideológico marcó el rumbo de una sociedad no por sus objetivos, que no se concretaron, sino por la fuerza y el espíritu que dejó en la juventud del siglo XX lo cual tomó revancha en otros países como Argentina donde un año después, en 1969, una rebelión de estudiantes y obreros logró derrotar a al dictador Juan Carlos Onganía.


En un contexto donde la Guerra Fría estaba en auge y donde todavía se olía el aroma a pólvora por la segunda guerra mundial, se produjo una revolución juvenil que más tarde tuvo el apoyo de sindicatos, partidos y hasta canales de televisión. En principio con la escusa de una reforma de la política de la Universidad de Nanterre, los estudiantes salieron a las calles en contra del gobierno de Charles De Gaulle.


¿Por qué un movimiento tan grande, tan rico en ideologías y lleno de arte fracasó? ¿Por qué fueron ocultados lo hechos si provocó un antes y un después en la historia? El mayo francés no tuvo éxito porque no había una buena organización, no había un líder a la cabeza, no había una persona que negociara con el gobierno gaullista sino que lo que deseaban los manifestantes era cambiar completamente el régimen con el cual se sentían censurados y reprimidos. Por otra parte se ESCONDIERON los acontecimientos y las barbaridades bajo la alfombra por temor a que en otras sociedades se pudiera repetir.


Los afiches de la época lo dicen todo: una fábrica con un puño en la chimenea, una gran masa de intelectuales unida al otro extremo que son las personas explotadas contra una política de aburrimiento, de dictadura, de prohibiciones, de ocultamientos. Nadie había hablado sobre los efectos nocivos de los gases en la atmosfera, de la matanza indiscriminada de animales, mucho menos de los derechos de las mujeres y de la liberación femenina, ni que hablar de los homosexuales, ellos eran considerados los indeseables o los perdidos.

Gracias a las marchas que se sucedieron durante todo un mes, se rescataron muchas frases en descontento con la política y a favor de la liberación del pueblo como “prohibido prohibir” o “sed realista, exigid lo imposible”, así también los coloridos graffitis los cuales abrieron las puertas a otro estilo de arte: el Pop Art, y que también fueron de referencias para manifestaciones como el Cordobazo en Argentina.


La otra cara mostró una policía que reprimió con furia a los pacíficos estudiantes y obreros que querían dejar los clasismos, despejar las absurdas ideas contra las mujeres y los gays. Todas las marchas fueron multitudinarias y todas fueron atacadas salvajemente; los manifestantes no querían migajas sino todo el pan, querían una reforma total del país.


El gobierno de De Gaulle al ver que las marchas crecían y que más organismos se sumaban, declaró el estado de sitio en el Barrio Latino donde se enfrentaron 10 mil personas con los uniformados franceses. Como respuesta se tomaron fábricas como la fábrica automotriz Renault y las universidades, se declaró una Huelga General que hizo temblar la banda presidencial de De Gaulle.


Luego de tantas luchas para cambiar los parámetros políticos y sociales, los protagonistas del Mayo Francés se sintieron traicionados por la CGT, ya que negoció con el gobierno por lo cual se lograron mejoras en el ámbito laboral y se pactó una salida desde el punto de vista electoral. Después del reinado del estadista, la ideología gaullista continúo de la mano del nuevo presidente del partido socialista Francoise Mitterand.

Por su parte las marchas siguieron pero sin fuerza por lo que el movimiento se disolvió y se guardó en el cajón de los recuerdos, con el correr de los años y con las nuevas democracias el país fue liberándose y evolucionando de a poco.


Como causa del destino (o algo así), en Argentina se sucedieron hechos similares donde estudiantes y obreros de fabrica automotrices de Córdoba se revelaron contra la dictadura militar ya que el poder ejecutivo había dictado un decreto en el cual derogaba los regimenes especiales sobre el descanso del Sábado Ingles, el congelamiento de los salarios y convenios colectivos. Como consecuencia una multitud salió reclamar lo que era suyo, como respuesta Ongania ordenó que las Fuerzas Armadas se hicieran cargo de la represión en la cual hubo presos, heridos y 16 muertos.

A diferencia del Mayo Francés, los reclamos de los obreros tuvo resultados ya que se provocó varias renuncias en el gobierno como la del general Imaz, que era Ministro del Interior y la de Adalbert Krieger Vasena, que era Ministro de Economía, mas tarde en 1970 por otros reclamos, marchas, sangre derramada y una imagen manchada, el presidente Juan Carlos Ongania renuncia dando paso a Levingston.

Mayo Francés y Mayo argentino, dos acontecimientos que marcaron culturas y costumbres que abrieron puertas y cerraron otras, las dos quedaron en la memoria colectiva de muchas personas que saben lo que paso y que vivieron los momentos, otras se niegan a reconocer que los hechos marcaron un antes y un después donde la juventud rompió las cadenas para luchar por un ideal mas justo.




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