martes, 29 de septiembre de 2009

El día de la Lealtad



Miles de personas comenzaron a llenar Plaza de Mayo con sus cánticos: “Perón, Perón”; nunca en la historia argentina un hombre tuvo tanta convocatoria como el General. El 17 de octubre de 1945 miles de obreros pedían la liberación del líder militar ya que veían en él un hombre noble , trabajador y generoso que tuvo ideas y actos sociales para incorporar a la clase media- baja a la política.

A partir de ese día nació un nuevo partido, pero al mismo tiempo se engendró una gran oposición donde tuvo participación la Iglesia ,Estados Unidos e Inglaterra, sin contar con la oposición de los otros partidos políticos y de los militares, los cuales acusaban a Juan Domingo Perón de fascista. Por su parte, para contrarrestar esas opiniones, su mujer Eva Duarte, realizó actos de caridad y visitó el Vaticano donde fue recibida por el Papa Pío XII.

Pero ¿Por qué la gente lo amaba y lo sigue amando?, realmente ¿tenía ideologías fascistas?, ¿por qué la oposición pedía su renuncia indeclinable?,¿por qué sus rivales creían que su actitud humanista era solo un acto de oportunismo?

Con su gran porte y su carisma dentro del GOU, Juan Domingo Perón Sosa se destacaba entre los militares desde el golpe de 1943 cuando junto a Arturo Rawson destituyó a Ramón Castillo de la presidencia, para luego pasar a ser vicepresidente del mandatario Pablo Ramírez y secretario de Trabajo y Previsión.

Desde su lugar en el poder, el General inició una política de acercamiento a los dirigentes sindicales obreros por lo que la política antiobrera, motivado por el sentimiento anticomunista que predominaba en las Fuerzas Armadas, fue abandonada y comenzó a mostrarse sensible ante las necesidades de los trabajadores.

La política laboral era un desastre, ya que los trabajadores realizaban su jornada sin un horario reglamentario, eran explotados, recibían por sus larga horas de sudor un sueldo miserable con el que no llegaban ni a mitad del mes, por otro lado no había derechos que protejan a las mujeres porque todavía se pensaba de una manera retrograda de que el sexo femenino debía estar en la cocina junto a la hornalla.

Todo eso cambió con el desarrollo de fuertes transformaciones sociales impulsadas por el general como por ejemplo: la reglamentación en la forma de pago de los salarios y la prohibición del trabajo femenino antes de las sietes de la mañana; las nuevas leyes muy bien vistas por la masa obrera pero con “cara de perro” por las fuerzas del ejercito y la clase alta.

En esa década el mundo estaba al rojo vivo por la patética Segunda Guerra Mundial, por este acontecimiento Perón tomó la medida de declarar al país en una posición neutral. Esta noticia sacó canas verdes a las países del bloque capitalista por lo que veían al vicepresidente como fascista porque le simpatizaba la ideología de Mussolini.
Además, la situación económica mundial era muy desfavorable por la caída de la bolsa de Wall Street, lo cual repercutió negativamente en Argentina entonces el gobierno implantó el plan de sustitución por importaciones; a su vez miles de inmigrantes pisaban el suelo americano en busca de refugio y para “hacer la América”, que solo fue pura frase y nada más.

Por su parte, los países opositores continuaban con su odio por que sabían o especulaban que el general le daba resguardo a los nazis los cuales entraban con sus identidades cambiadas, esta fue otra causa de repudio al hombre que movilizó e hizo hablar a más de uno.

Por otro lado, para los militares opuestos, ya era hora de hacer desaparecer a la figura más conflictiva del gobierno por lo que el 8 de octubre de 1945, obligaron al vicepresidente a que renunciara a todos sus cargos por su manera de trabajar y por su nacionalismo y el 12 del mismo mes lo trasladaron como detenido a la isla Martín García, también llamada isla YPF, ya que allí estuvieron presos Irigoyen, Perón y Frondizi (años después).

El desplazamiento de Perón, además de crear una inquietud y agitación de los medios obreros, puso a lo dirigentes sindicales ante dos opciones: retirarse o pasar la ofensiva. Luego de una jornada intensa de debates en el local de la CGT, un grupo de dirigentes tomó la iniciativa de declarar huelga general y una movilización para el 18 de octubre, esta decisión influyó la presión ejercida por los trabajadores tucumanos de los ingenieros azucareros y por el sindicato de obreros de la carne en Berisso, liderado por Cipriano Reyes.

Pero sin que nadie lo pensara, la movilización tuvo lugar un día antes y bajo el ardiente sol, miles de obreros, trabajadores, mujeres y chicos gritaron en Plaza de Mayo, pero ante los oídos sordos de los militares, los manifestantes crecieron en número por lo que era imposible apagar sus cánticos y su rugido. Con el fin de que la movilización cesara, el general Avalos, le concedió al líder popular la radio oficial para que difundiera un mensaje y con su voz gruesa y áspera grito: ¡¡¡trabajadores!!! , la ovación hizo temblar el piso de toda la plaza.

De esta manera el país se dividió en dos: peronistas de un lado y antiperonistas del otro, y sin embargo ningún argentino se olvidará de aquel día tan emblemático donde la nación se paralizó, donde más de 300.000 personas exigieron la libertad de Perón (y aprovechando el calor se refrescaron “Las patas en las fuente” de la plaza), donde la historia nativa dio un giro brusco de 180º y donde el AMOR-ODIO pasó mas allá de las fronteras y de los limites del tiempo.

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